No podrá represa nimia contener al río: la insistencia de nombrar lo que
se resiste a ser nombrado. Selección de poemas de Eleonora Requena

*


quise mascullarme el día con un canto que evocase la derrota de Cadenas
porque asirse de palabras para hablar de uno
te atempera
escupir torpes grafías exaltadas, borronear una libreta
y embriagarse de tu propio tono alebrestado
hecho de materia lacerante, de remilgos, de candentes sobras
reconforta
ampararse de la lluvia
aligerar las cargas imprecisas
contemplarte recogiendo tus cenizas
siempre restablece diluir
tu enmarañado
corazón
en un poema
de otro


*


Ella dice:
— me destilo en ella el duelo de saberla libre ella es este cuerpo
más allá de mí me duelo en ella cada miembro enfermo migraña tos arcada
es mío su sudor habla mis palabras va a decir
perdóname ahora callara la pienso pobre a solas recordándome
en sus suenos tristes mitigándose las culpas yo sé todo de ella que sin ser
ya de mi vientre
sigo siendo


*


Mandado
Se me dijo bébete la risa drágate serena en tu butaca sin
[levantar la voz arrodíllate
mora como un vaso que recibe deja abierta esa puerta ella
[es calladita no te palpes
mójate en el agua tibia sin vacilación no te demores sal
[de ahí cúbrete
la piel mojada y siempre asiente
casi obedecí pues vivo


*


Hechos como fuimos de bermejos llantos hechos de un dolor
arcaico somos henos imbuidos en nosotros llanos de vacío
castos trepidantes nos llamamos riego fuego revelado
vivos y en armar insulsos entramados ocupamos
eso que de buena o mala gana
se proclama
tiempo


*


Domingo, 9:13 p.m y nada sereno
Se pierden los sabores ya no sabes cómo dirías dolor estrago
las palabras no te son las dóciles palabras que se doblan
o emergen como una bendición todo
lo que nombres será parco no recuerdas tus acentos evades
las metáforas por obvias o imprecisas no te crees
olvidaste el calor las ganas
y cobijas la nostalgia


*

Dónde haces el hueco en cuál mascado te relames tu silencio di
por dónde inquieres las porfías en qué costras acalladas cuál cicatriz
cómo te acompasas y feliz discurres entre atajos cuánto escamoteas
tu desgano por qué lloras
cómo olvidas
manda
tus respuestas
a mi
fax
por
favor

*

En el descampado
ocupo la memoria en escucharme
porque entiendo que este ahora sin más señas el presente
no convoca ya ciertos paisajes se quedaron en sus toldos bajo el sol
muchas palabras rostros ya no hieren son apenas un furtivo manotazo
extiendo en un mantel los días muertos en porciones regulares los devoro
he hecho las paces puedo aseverar
que no recuerdo haber estado en laberintos y me miento no me importa
quiebro en dos la vara que volcase
en turbios mis vocablos

*

Vengo de atender a tus mandados
pude apenas zigzaguear en el camino y tuve que abrir trochas
para el desahogo hago este recuento y reconozco
me serví de tus deseos y esa voz que se me impuso
hizo un dictado de apetencias que si tuyas también fueron
destiladero de mis goces
recurrente en esa tenue pretensión por el olvido no dejé
de izar banderas y de dar por entendidas las derrotas
ten aquí este abrojo dulce apenas
como la vergüenza y trágalo
no mas

*

Dique que deviene en la palabra ora hacia el adentro sírvete al olvido
hágase en tus fauces trizas la memoria nada se le atasque
ni se arremoline no podrá represa nimia contener al rio
ahora te ablucione regurgite y en la orilla deje
como a una piedra roma
sin historia
limpia

*

Ir a el sin elegancias, sin amagos para hallarle
en calzoncillos, presto al primer trago o a un café cargado
tu visita inesperada rompa su mudez, su estarse torvo, despeinado
si entran los reflejos de la luz por las rendijas, córrele cortinas, ábrele ventanas
entre la mañana a sus dominios, el poema musaraña que despierte
te haga un lado en su rutina, no reniegue
que viniste a incomodarle en su marasmo, a importunarle con tu angustia terca
te reciba

*

Anoche revolvía vertederos, leía escritos de hace meses, días,
me asomaba sobre algunas palabras que entendía entonces,
los textos son admoniciones, con sus pequeñas claves y señales para el futuro,
cuando ya no sirven para nada los leemos nuevamente
y nos apuntan con su dedo te lo dije,
todo pasaba ante nuestros ojos mientras pretendíamos torcerlas,
a esas, las verdades como cuajos dentro del poema

*

Quiero prisa, olvidos instantáneos,
necesito economías,
desahogar por la ventana la calina,
tirar todas las bolsas de basura,
incendiarme los quebrantos en la sala,
salvaguardias, canjes de fortuna,
un desalojo rápido, un pase de salida,
el cruce de miradas que resuma la orden
del disparo, un trueno que proclame el escampado,
el acallamiento inadvertido
de chicharras,
la demora en los asuntos plenos,
un recuerdo dibujándome la risa,
al menos
la compresa
para la afiebrada llaga,
una siesta,
acaso
algún abrazo quieto,
inmundo

*

Cargarás tu roca hasta la cumbre,
por cada paso torpe leerás un verso,
apuntado como sueles en el antebrazo
cuando huyes por caminos de alfileres,
marciales o leves, de amores o de odios,
culposos o al desgaire,
cuándo aprenderás a ser más precavida,
impune al deshacerte los hilvanes,
a no mostrar muñones
en la puerta de la iglesia,
cuándo a ser desobediente
y no decirte tanto en los reveses,
siempre los peñascos se desgajan,
te lapidan una entraña nueva,
móntalos de nuevo en las espaldas,
cuesta a tu desmedro,
cuesta arriba

*

Débiles instancias
Enumerar anı́micos pasajes de la vida adentro de una casa a punto de desplome
Capturar las formas vagas que la bruma cerca
Los obreros de la construcción vecina taladran las aceras por
donde jamás pasé, las fabriles sierras han sesgado las cabillas,
un polvillo flota hasta caer sobre los libros, las tazas, el piso
Quién hace tanta bulla, y ni deja
testar las islas que van quedando
Los amigos tienen cara de metralla
Dormir conforta a los desesperados
No es de tu interés mi incoherencia,
dice quien arguye sus minucias
Las uvas verdes cuelgan en racimos desde siempre
Depurar, decı́as, entre los escombros

*

Cliffhangers I Equilibrado entusiasmo de la mesa, en tanto no se le sobrecargue ni
se le sobreexija. De las cuatro patas, una es la más corta, el balance consiste en no
mover un dedo Sería preferible una mesa japonesa y condescender a reclinarnos
ante ella Mientras la mesa cojea de la tercera pata, la botella, las copas y el florero
amenazan al mantel con derramarlo Con los codos en simétrica postura tambaleo
sobre la opacidad de las palabras llanas Eran mis afanes explicar el uso (y abuso)
de las palabras, de pronto me acusó un absceso inane y me quedé sin aire
Anótense los límites del equilibrio precario, táchense (guárdense) los restos
desafortunados

*

Apercibimiento: francotiradores darán muerte a todos los mensajeros
es decoroso amable de buen gusto no exponer las pequeñeces aplaudir al sol cada
mañana limitar las confesiones mantener a toda costa el entusiasmo proveer a los
hambrientos de palabra

*

con la cobija hasta el cuello construyo hermosos monumentos de palabras

*****

Eleonora Requena (Caracas, 1968) Licenciada en Letras por la Universidad Católica
Andrés Bello. Se formó en creación literaria en los talleres del Centro de Estudios
Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG), poeta y tallerista literaria.
Autora de: Sed (1998), mandados (2000), Es de día (2004), La Noche y sus agüeros (2007),
Ética del aire (2008) Nido de tordo (2015) y Textos por fuera (2020).
Su trabajo está incluido y/o reseñado en: Rasgos comunes, Antología de la poesía
venezolana del siglo XX
, Editorial Pre-textos. Cantos de Fortaleza, Antología de poetas venezolanas,
Kalathos ediciones. Poetas venezolanos contemporáneos: Tramas cruzadas, destinos comunes,
Común Presencia Editores. The Princeton encyclopedia of poetry and poetics.
Las Palabras necesarias, muestra antológica de poesía venezolana del siglo XX,
LOM ediciones. Obtuvo el Premio de la V Bienal Latinoamericana de Poesía José
Rafael Pocaterra (2000) y el Premio Italia 2007 para la Poesía, certamen «Mediterráneo y Caribe»,
auspiciado por el Instituto Italiano de Cultura de Venezuela y el Centro de Poesía
Contemporánea de la Universidad de Boloña. Ha participado en encuentros literarios
en Colombia, Perú, México, República Dominicana, Estados Unidos e Israel.
Actualmente reside en Buenos Aires

2 comentarios en “No podrá represa nimia contener al río: la insistencia de nombrar lo que
se resiste a ser nombrado. Selección de poemas de Eleonora Requena

  1. Me encanta la poesía de la poeta
    venezolana Eleonora Requena, le leo desde su primer libro, Sed. El gran encuentro con la palabra poética con tantos tropiezos que contiene el mundo de la realidad. Siempre me ha gustafo Mandados, una palabra única como única es la voz de la poeta.

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